LA LEYENDATHE LEGEND-->

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34_32_C_cuentouenta la leyenda que entre las paredes del Palacio de Margalef vivió en una época pasada el niño sin sonrisa. Así es como era conocido el pequeño Sisquet, a quien nadie recordaba haber visto nunca contento. Y nadie sabía cuál era el motivo. Aparentemente, tenía de todo. Montañas de cuentos y juguetes se amontonaban por todos los rincones del palacio, pero ninguno era de su agrado. Sus padres, los duques de Almenara, estaban preocupados y se desvivían por verle feliz. Probaron con los bufones de palacio, que agotaron todas sus gracias sin llegar a hacerle reír. ¡Ni las cosquillas surtían efecto! Incluso consultaron sin éxito a los sabios más renombrados de aquellas tierras.

34_32_L_cuentoos chiquillos del pueblo acudían a jugar con él a palacio, pero el pequeño Sisquet no participaba nunca de la alegría y la diversión. ¡No había manera de arrancarle una sonrisa!

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34_32_U_cuenton buen día, el duque paseaba cabizbajo por sus jardines cuando se encontró con el hijo de uno de sus súbditos. Sin que éste le viera, observó cómo cogía una manzana de uno de los espléndidos árboles que poblaban el jardín. Después de mirarla con atención a contraluz, la frotó para sacarle brillo. Con los ojos iluminados, se llevó la fruta a la boca y, tras darle un mordisco, se esbozó en su rostro una dulce sonrisa de satisfacción. El duque permaneció expectante, sin perderse ningún detalle de aquel momento maravilloso. Luego, ilusionado, cogió otra manzana y repitió el ritual que había seguido aquel pequeño.

34_32_A_cuentotónito, comprobó que la manzana provocaba en él los mismos efectos. Entonces, pensando que podría llevar por fin la alegría a su rostro, en un suspiro se presentó ante su hijo para darle a probar la manzana. Al ver a su padre tan inquieto, el niño tomó la fruta en su mano con mirada curiosa. Después de inspeccionarla meticulosamente, accedió a hacer lo que el duque le pedía.

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34_32_C_cuentoon el primer mordisco, su rostro se iluminó y, como si de un resorte mágico se tratara, sus labios fueron dibujando un gesto de complacencia que dio paso a un estallido de risas sin freno.

34_32_E_cuentol padre corrió a abrazar a su hijo, mientras éste seguía devorando la jugosa manzana con fruición. La alegría inundó aquellas tierras al saberse que el pequeño Sisquet había recuperado la sonrisa. Desde aquel día, la fruta de palacio  se convirtió en el bien más preciado de aquel lugar. Desde aquel día, las manzanas, peras, cerezas, melocotones, nectarinas, membrillos y paraguayos del Palacio de Margalef son conocidos como la fruta de la alegría.

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34_32_O_cuentonce upon a time, within the walls of the Palace of Margalef, lived a child who never smiled. The little Sisquet was known as the unsmiling child, and nobody could remember him ever looking happy. No one knew the reason. Apparently, he had everything he wanted: mountains of books and toys piled in every corner of the palace, but none was to his liking. His parents, the Duke and Duchess of Almenara, were really concerned about him. They tried the palace jesters, who exhausted all their graces without hearing little Sisquet’s laughter. Not even tickles could make him smile!. His parents even reached the wisest men of those lands, but no one could do anything about Sisquet’s happiness.

34_32_T_cuentohe town children also went to the palace to play with him, but little Sisquet never shared the happiness  or the fun. There was absolutely no way of making him laugh!.

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34_32_O_cuentone day, the Duke was wandering around the gardens when he ran into one of his peasants’ son. Without the kid noticing him, he looked while the child grabbed an apple from one of the splendid apple tress which decorated the gardens. After looking at it, he rubbed the fruit to make it shine. With a light in the eyes, the child took the apple to his mouth and, after bitting it, he began to draw a sweet smile of sadisfaccion. The duke was expectant, trying not to loose a detail of that wonderful moment. Then, with hope begining to grow inside his heart, he also grabbed and apple and repeated the kid’s ritual.

34_32_A_cuentostonished as he was, he noticed that the apple also triggered the same effects on him. Then, thinking that he would be able to finally put a smile on his son’s face, he went to find him and give him one of the apples. When Sisquet saw his nervous father, he took the apple which he was offering, with a curious glimpse. After inspecting it thoroughly, he did what the Duke was asking.

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34_32_W_cuentoith the first bite his face lit and like it was some kind of magic, his lips begand to draw a smile wich later become and explosion of laughter.

34_32_T_cuentohe Duke hugged  his son as he went on eating the juicy apple. Happiness began to grow all over the land when people began to know that little Sisquet had recovered his smile. From that day on, the “Fruta de Palacio” (the fruit from de palace) became the most valuable asset of the land, and the apples, pears, cherries, peaches, nectarines, flat peaches and  fruit quince from “La Fruta de Palacio” are also known as the happiness fruit.